Gente,
somos gente,
todxs tenemos rituales,
y yo
me he convertido
en testigo
de la manifestación física de la monotonía.
Todo tras una barra de bar.
Cada mañana,
recorro los mismos pasos,
abro las mismas puertas,
enciendo los mismos interruptores,
pulso las mismas teclas,
digo las mismas palabras,
vivo los mismos chascarrillos.
Al fin he logrado exteriorizar mi bucle.
Mientras
lxs clientes
toman su café,
leen su periódico,
devoran su tiempo,
dejan su propina,
y ven pasar la vida.
Las rutinas son nuestro modus vivendi para no pensar.
Mientras las noticias se repiten,
siempre viejas,
siempre caducas,
siempre erróneas,
siempre las mismas.
Y los días pasan,
las noches se apagan,
los cielos se queman,
las personas lloran,
los corazones se destrozan,
los sentimientos se traicionan,
y la historia se repite.
Siempre lo mismo, mientras tanto, lxs malditxs siguen siendo testigxs.
domingo, 6 de agosto de 2017
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