Beber, fumarme el olvido y el pesimismo, vivir evadido.
Únicamente puedo sonreír contigo, droga mía.
Surcar los bares contra el viento.
Consolarme de mí mismo, la vida es experiencia y desafío.
A veces me río de mí mismo, a veces lo finjo, soy un vulgar un mezquino.
Mediocridad fue durante un tiempo mi apellido.
Es ahora sólo un criador de malvas, un nicho.
Un domingo cualquiera apuesto por ti, estando contigo.
No puedo perder, no, imposible contigo.
Ahora lucho por hacerme un sitio, por beber la vida de tu ombligo.
Puede que las drogas y el dinero marquen el camino, no el mío.
U otro destino cualquiera, sea París.
El mío lo marcas tú, será manía chico, pues soy.
Raro como una copa de vino.
Transparente, opaco al gusto y a los sentidos.
Alcohol que te nubla el juicio.
De tontos está el mundo lleno, qué consuelo.
Es por saborearte por lo que respiro.
Sólo busco tus labios como abrigo.
Abrázame, tengo frío.
Libérame de mi mismo.
Incondicional, guía del espíritu.
Donde tu señales, ese será mi destino.
Ahora mi ruego, lee en vertical, te necesito.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ateo del perdón
No quiero pensar, los párpados cerrados transparentan miradas cuyos ojos diluvian sobre unas vestiduras ajadas que camuflan un delito ...
-
'Vacío interior embellecido de besos rotos. Arena, arena en unos bolsillos ásperos no aptos para pulgares de emperador romano. Huracán, ...
-
[Por las mañanas no me gusta, pero siempre me adelanto al despertador con un dolor crónico de cabeza asociado a mi trastorno compulsivo de c...
-
Una lágrima sigue a la otra precipitándose en tendencia suicida sobre mi cama una noche de fiesta, ironía del destino que se despiert...
No hay comentarios:
Publicar un comentario