Vertiginosa velocidad
la de la concatenación
de sucesos
que no edifican
las columnas de los periódicos.
La meteorología
no avisa del monzón
de mensajes
cuya caducidad,
únicamente
va más allá de las veinticuatro horas
en alguna reposición
insípida.
La opinión desborda
los límites de la razón
y el cortocircuito
lo sufre quien se encuentre
al otro lado
del televisor.
Si alguna vez la información
fue algo libre
de la verde gangrena
del dinero,
no lo recuerdo,
busco entre ajados libros
y leo tras el polvo,
pero no lo veo,
no lo encuentro.
Ahora leo voces que hablan
de esa dama,
información,
la llaman un básico derecho,
pero las imprentas han cerrado
por defunción
y ahora aguardan
riguroso luto para honrar a su muerto.
miércoles, 15 de agosto de 2018
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